Viajes por lugares

BOTSWANA

21: Sepupa – Acampada Okavango

Nos levantamos a las 6,15. Limpiamos en condiciones las tiendas con un trapo, ya que no van a ser utilizadas en este viaje. Salimos de allí mismo en dos lancha rápidas para los pasajeros y una tercera para la logística. En esta barca también se deja el agua que compramos ex profeso para la ocasión, así como los sacos de dormir, que los hemos metido en una bolsa de basura por si se salpican con el agua.

Estamos unas dos horas yendo poco a poco por el río, viendo cocodrilos y aves.
Cocodrilo camuflado entre la vegetación


Delta del Okavango

El Okavango es un río africano, que nace en Angola en una zona bastante lluviosa. Después de un recorrido de unos 1.000 km desemboca en Botswana. Lo diferente de otras desembocaduras es que el río termina en una zona desértica (desierto de Kalahari), en vez de terminar en el mar, por lo que cuando le llaman Delta de Okavango no es muy correcto. Aún así, el delta cubre una superficie de 15.000 km² y 22.000 km² en su máximo crecimiento. Tiene una gran variedad en fauna, en especial la única población de leones nadadores; éstos se ven forzados a entrar en el agua, que durante las crecidas llega a cubrir el 70% de su territorio, para cazar antílopes e impalas.
Panorámica del río.

Llegamos a un pequeño puerto (Seronera) donde cogemos un camión que nos lleva en 45 min a la Mokoro Station, que no es más que un lugar en tierra de nadie donde se juntan los mokoristas.
Un mokoro


Mekoro – Makoro – Mokoro

Es una canoa comúnmente usada en el Delta del Okavango, idónea para navegar por las aguas poco profundas del Delta. Tradicionalmente estaban construidas con madera del árbol de Kigelia. Actualmente son construidos en fibra de vidrio. Para evitar la tala indiscriminada de árboles, el gobierno subvenciona al comprar las modernas. El navegar con ellos es una delicia, ya que relaja un montón, se va muy suave y tranquilo. Normalmente se sientan dos personas en el suelo de éste, en un asiento de plástico que no está fijo, de tal forma que estás a unos 15cm. del agua. Detrás, el mokorero, como si fueras en una góndola.
Navegando por las tranquilas aguas

El paseo de 1,30h por el Delta, sin mosquitos, es maravilloso, llegando a nuestra zona de acampada. Las tiendas están situadas en forma de media luna. La zona es preciosa y por supuesto, salvaje. A lo lejos pudimos divisar elefantes. Es la única noche donde no hay ducha, y hay un agujero cavado en la tierra como WC. Bastante calor, unos 29 ºC
Nuestro campamento salvaje

Los mokoreros también duermen cerca de nosotros, en sus propias tiendas. Comemos la típica ensalada super-rica. Los mokoreros comen una especie de gachas con harina y agua, que han ido haciendo en el fuego de leña.
Nenúfares y todo tipo de vegetación

Después de la siesta (sobre las 17h) volvemos a coger los mokoros para ver la puesta de sol en el Delta. Cosa alucinante, no hay mosquitos al anochecer. Damos un paseo muy bonito y relajante, oyendo de cerca a los hipopótamos. No nos acercamos a ellos porque son muy peligrosos y muy rápidos atacando. Vemos la puesta, muy bonita con los mokoros en silueta. Volvemos al campamento y cenamos al lado de la hoguera.

Después de cenar, nuestros conductores de canoas nos deleitan con unas canciones típicas muy bonitas. El problema es que en compensación, tenemos que enseñarles alguna canción nosotros, y es entonces cuando la cagamos, ya que se nos da tan mal, que nos morimos de la risa.
Puesta de Sol.