Viajes por lugares

HISTORIA DE LAS EPLORACIONES POLARES

3-02) Triunfo de Peary (1891-1909)

Capítulo 3: La carrera hacia los polos (1883-1912)


Julio Verne de Andrée

La tentativa a lo julio Verne de Andrée, que partió en globo hacia el Polo Norte, destaca más como imprudencia que como exploración. Salomón Andrée, de Estocolmo, contaba unos cuarenta años; delineante industrial, después jefe del Instituto Técnico de Patentes de Inventos, poseía confianza ciega en la técnica y en sí mismo. Fomentaba dos manías: la de la navegación aérea y la de las regiones polares. Una pregunta que le hizo Erik Nordenskjöld el 16 de marzo de 1894 le excitó: "¿Os parece posible utilizar el globo para las expediciones polares? " De una pregunta rebosante de escepticismo concluyó Andrée que podría emplearse el globo para ir al Polo y efectuar el regreso.



Decidió partir del punto más septentrional al que pudiera transportarse el material (Spitzberg, por consiguiente), y esperar allí el viento del sur; la distancia que había de recorrer era de 10 grados en línea recta, es decir, 1.100 km. Una vez en el Polo, cualquier clase de viento empujaría forzosamente el globo en dirección sur... En el plan existían dos grandes lagunas: se ignoraba completamente el régimen de vientos en el océano Ártico, así como el desenvolvimiento de un globo en aquel clima; Andrée negaba el peligro del desgarramiento. En tan falso marco desplegó caudales de ingeniosidad.



Su globo, el Polo Norte, de 5.400 m.3, era de dimensiones récord; la navecilla podía alojar a tres hombres, palomas silvestres, equipo de cazadores y de trineos portátiles para el regreso eventual a través del banco de hielo; los cables-guía harían posible conservar altura constante de 250 m.; un dispositivo extraordinario de vergas y de velas habría de facilitar un rumbo que formase un ángulo de 30 grados con la dirección del viento. Nobel, inventor de la dinamita, el mecenas Dickson, que había patrocinado a Nordenskjöld, y el Rey Óscar financiaron la construcción del aparato, construido por el especialista francés Lachambre.



El 23 de junio de 1896 el vapor Virgo fondeaba al oeste del Spitzberg, ante la isla de los Daneses. Comenzó el inflado del globo con ayuda de botellas de hidrógeno el 23 de julio. Andrée debía emprender su vuelo en compañía de Strindberg, sobrino del dramaturgo, y Erkholm. Luego se esperó el viento sur, que tardó en llegar. El 14 de agosto se aclamó el paso del Fram. Sverdrup inspeccionó el globo con escepticismo, y dijo, de modo providencial:



- Hasta donde yo puedo afirmarlo, en el Ártico los vientos de verano no soplan del sur.



Andrée aplazó su proyecto. Erkholm, ilustrado por el noruego, se volvió adversario resuelto del plan.



No obstante, un año después, el 30 de mayo de 1897, Andrée llegó a bordo del Svenskund a la isla de los Daneses, con Strindberg y el segundo tripulante Fránkel. El 11 de julio, a las tres de la mañana, el viento comenzó a soplar desde el sur. Después de una discusión respecto a la oportunidad de la partida, a las 13 horas 50 minutos, en medio de un pesado silencio, el Oern (Águila), nuevo nombre del globo, comenzó a elevarse penosamente, rozando el agua con la nave; prosiguió tomando altura torpemente para franquear con trabajo las colinas y desapareció en dirección al norte.



El 16 de julio, el capitán ballenero Hansen disparó, alcanzando a una paloma portadora de un mensaje: "El 13 de julio, a las 12,30 horas, la posición es la siguiente: latitud, 82º 02' N., longitud, 15º 15' Greenwich. Éste es el tercer mensaje por medio de palomas. A bordo todo marcha bien."



Dos años después, el 14 de mayo de 1899, en una playa al norte de Islandia encontraron dos pescadores una boya lanzada a 82º N. y 25º E. El 27 de agosto de 1900 se halló una tercera boya al norte de Noruega, no encerraba mensaje. Eso fue todo. Las investigaciones realizadas en 1900 en la costa este de Groenlandia fueron infructuosas.



El 6 de agosto de 1930 el navío noruego de exploración Bratvag, al dirigirse a Francisco José, atracó en la isla Blanca, aprovechando una mar excepcionalmente libre. Dos de los marineros desembarcados, al sentir sed, se dirigieron hacia un arroyo, encontrando un objeto brillante, una tapa de cacerola de aluminio, y luego una masa negruzca, un barco cargado de objetos diversos. Informado el capitán Eliassen, registró la nave, encontrando en ella una mochila marcada con el nombre de Andrée.



El cadáver del sueco yacía en el fondo de la barca, sólo identificable por la ropa; el pantalón estaba agujereado en las rodillas. A poca distancia, se advertía otro cuerpo sobre un montón de piedras: Strindberg, cuyo cráneo se hallaba un poco más lejos. El doctor Horn, jefe de la misión, halló también un hornillo de petróleo, que pudo encender. Todos los restos fueron transportados a bordo del Bratvag.


Deriva del globo

Robert Peary, oficial de la marina americana, era gran admirador de Cristóbal Colón; después de la hazaña náutica del navegante descubridor, no podía haber otra gloria semejante, excepto "ascender a la cima del mundo". Al regreso de una travesía al istmo de Panamá resolvió ir al Polo, comenzando a obrar en consecuencia.


Permaneció trece meses, en 1891-1892, entre los esquimales, a la entrada del estrecho de Smith, acompañado por un servidor negro; Matthew Henson, que nunca más volvió a separarse de él. En la primavera partió al asalto del inlandsis (1), alcanzando el 27 de junio el fiordo Independencia, en la costa noroeste. Reconoció el glaciar Academia y regresó a su base el 5 de agosto, después de setenta y seis días de ausencia.


(1) Inlandsis, voz no traducida en el original y que significa "tierras heladas interiores".-Nota de la traductora. 

Mapa de los recorridos realizados por Peary entre 1891 y 1892. Fuente: www.wikipedia.org

Al año siguiente volvió con 13 hombres y su mujer, que, a 77º 40', había de dar a luz una niña: Mary-Anighito. Tal récord formaba parte de su preparación. Por este detalle puede calcularse, así como en el caso del negro Henson, el imperio ejercido por Peary sobre quienes le rodeaban, imperio que no tardó en adquirir también sobre los esquimales. Estos últimos, sin embargo, no se dejaron subyugar fácilmente; para lograrlo hubo de echar mano no sólo de los recursos de la civilización, sino del perfecto dominio de las técnicas propias de los indígenas.


El 1 de abril de 1894 Peary se puso en marcha con Henson y Lee; al undécimo día comenzaron a desandar el camino los auxiliares esquimales. A pesar del frío y de haber perdido casi todos los perros, los tres hombres alcanzaron una altitud aproximada de 3.000 m., descendiendo luego hacia el fiordo Independencia, lugar en que se salvaron gracias al encuentro de bueyes almizclados. Efectuaron el regreso en veinticinco días y con un solo perro, después de haber agotado los víveres.


A su retorno a los Estados Unidos en 1896-1897, Peary presentó a la American Geographic Society su plan definitivo, del que los anteriores trabajos eran únicamente preparación. Es notable, por otra parte, que los grandes exploradores polares -Nansen, Amundsen, Nordenskjöld y luego Papanin y Byrd- hayan comenzado siempre por proponerse objetivos modestos.


Primeramente, Peary, disfrutando un permiso de cinco años, pensaba buscar una base de partida bastante septentrional, hacia la salida norte del estrecho de Robeson. A este efecto, tenía que explorar a fondo la costa norte de Ellesmere, o Tierra de Grant, y las tierras mal determinadas en que se aventuraron Beaumont y Lockwood.


Había de agrupar la expedición un reducido número de blancos para encuadrar un grupo mayor de esquimales con sus familias, porque parecía indispensable el concurso de los indígenas.


A su tránsito por Londres en diciembre de 1897, ofrecieron a Peary el yate Windward, que tres años antes aprovisionara a la expedición Jackson en la Tierra de Francisco José, repatriando a Nansen en 1896. El pequeño barco se hallaba provisto de una minúscula máquina, gracias a la cual alcanzaba una velocidad de 3,5 nudos. Partió el Windward de Nueva York el 4 de julio de 1898, quedando bloqueado el 21 de agosto. El desembarco se verificó en cabo Urville.


Con los esquimales de cabo York, recorrió Peary la costa de Ellesmere, en la que estableció en muchos puntos escondites con víveres de carne, y depósitos de material, con miras a futuras expediciones. Ni siquiera el invierno interrumpió el trabajo preparatorio. Peary llegó a Fort Conger, antigua base de Greely, con un frío de -50º. A su regreso al Windward, el 3 de marzo siguiente, fue necesario amputarle los dedos helados de un pie.


Al final del mes lanzó de nuevo, en dirección a Fort Conger, una columna de tres grupos; avanzó después hacia el este más allá del canal Robeson, alcanzando la punta extrema de tierra que en la actualidad lleva su nombre: el cabo Morris Jesup (a 83º 39' N.), llamado así a causa del presidente del Peary Artic Club, fundado en 1898.


Partiendo hacia el norte sobre un suelo de hielo desigual, alcanzó 83º 50' N. Al regreso, recogió en un monumento el escrito depositado por Lockwood el 16 de mayo de 1882. Se hallaba de vuelta en Fort Conger el 10 de junio de 1899.


Fort Conger en Grinnell Land, 20 de Mayo de 1883. Fuente: www.wikipedia.org

Al siguiente año (1900), después de haber intentado en vano el avance en dirección al norte, regresó a Puerto Payer, donde le aguardaba el Windward, a bordo del cual se encontraban su mujer e hija.


Efectuó en 1902 un nuevo avance en dirección al Polo; el 3 de marzo, seis trineos mandados por Henson partieron de Etah y el 6, a las nueve de la mañana, otros 14 trineos salieron también. Peary partió a mediodía. El punto de cita previsto era Fort Conger.


Volvió a partir el 24 de marzo con nueve trineos, siguiendo la costa hasta cabo Hecla. Llegado allí, marchó una vez más hacia el norte, pero avanzaba con dificultad sobre el pack. Se detuvo el 20 de abril a los 84º 17' 21" N. Reflexionó luego sobre las causas de su fracaso.


Efectuando la partida desde el 78º N., había ganado más de 6º. Por consiguiente, era necesario, conservando siempre el "sistema Peary", adelantar la base de partida hasta casi el 84º N. Para ello hacía falta un barco mayor, más sólido y más rápido que el frágil Windward.


Botado el 20 de marzo de 1905, el nuevo barco, de 154 por 35 pies, desplazaba 1.500 ton. y estaba dotado de una máquina de 1.000 CV. Fue "construido con madera americana, en astillero americano, tripulado por americanos, pagado también con suscripciones americanas, de las que algunas eran del todo insignificantes y procedían de ranchos lejanos del Oeste medio". Se trataba, pues, de una empresa nacional, y el barco recibió el nombre del presidente de los Estados Unidos: Theodoro Roosevelt. El casco era de madera, la tablazón de 60 cm. y reforzada de acero; la proa era fina, la popa redondeada, el timón se podía recambiar.


En el curso del verano de 1905 Peary se reunió con los esquimales amigos en la bahía de Inglefield, embarcando varias familias (40 personas en total) y más de 200 perros. Se sucedieron después bloqueos y libertad de navegación, pero el Roosevelt, en el que el capitán Bob Bartlett, encaramado en el juanete, animaba a la tripulación gritando: "¡Adelante, Teddy, adelante!", consiguió forzar el canal de Robeson, doblar el cabo Unión, emplazado a su salida, y fondear cerca del cabo Sheridan (5 de septiembre).


Se amarró el barco junto a un talud helado, que se cortó en plano inclinado para facilitar el levantamiento de la popa en caso de presión. El Roosevelt hubo de experimentar la prueba esperada el 16 de septiembre, porque un floe, empujado por el viento del norte, prensó al navío contra su dique de hielo. Fue un momento emocionante, porque el puente se arqueó y algunos remaches saltaron por un punto o por otro, mientras crujidos semejantes a explosiones sacudían las cuadernas. Mas el casco resistió y el barco pudo enderezarse.


Bartlett partió el 19 de febrero de 1906 en dirección al cabo Hecla, seguido por otros tres grupos y Peary a retaguardia. El total estaba formado por seis blancos, Henson, 21 esquimales y 120 perros. E1 propósito de Peary consistía en batir el récord de Cagni, instalar una base en aquella latitud y lanzarse al Polo en una rápida acometida. El 4 de marzo los grupos escalonados partieron del cabo Hecla en dirección norte.


Al principio todo iba "demasiado bien", luego se hizo más intenso el frío y los perros apenas avanzaban, a pesar del hielo favorable. El 26 hubo que hacer alto frente a un amplio espacio de agua libre, que no se cerró hasta el 2 de abril. Sin cejar por el viento, la deriva y los sobresaltos nocturnos, prosiguió el avance. Henson, que marchaba delante, se vio detenido el 10 de abril ante otra abertura; los esquimales despedidos en dirección contraria, para reunirse al grupo Marvin, volvieron contrariados porque hallaron cortada la retirada.


El 19, los esquimales daban pruebas de moral baja y los perros supervivientes parecían esqueletos. Al día siguiente comenzó a verse el hielo cortado por canales y grietas, de modo que el 21, a 87º 06' N. Peary se detuvo. Avanzaba la estación, el hielo se hacía excesivamente peligroso, los esquimales se mostraban sin energía y los perros estaban en los huesos. Peligraba la vida.


Fue costoso el regreso, puesto que a la fatiga se sumaba la desilusión y hacía estragos la inflamación de los ojos. Además, Peary comprendió que no llegaría a cabo Hecla, ya que, durante el alto de finales de marzo, el banco de hielo había derivado mucho hacia el este. Decidió entonces dirigirse al norte de Groenlandia, conocedor de que en los puntos poco cubiertos por la nieve pacen bueyes almizclados. Luego de una nueva parada ante otra abertura liquida, continuó la marcha, en cuanto el hielo reciente pudo sostener el peso de un perro. No había posibilidad de detención y todos caminaban en silencio, interrumpido de vez en cuando por un grito de alarma ante el peligro de hundirse bajo la capa de hielo.


Con dos perros solamente, Peary, acompañado por Clark y tres esquimales, tocó al fin en cabo Neumayer. Tuvo la suerte de matar unos cuantos bueyes: dos machos, tres hembras y tres terneros y, si bien al terminar el invierno los animales estaban muy flacos, sirvieron de alimento durante dos días. Sin incidentes, regresaron los exploradores al Roosevelt en el mes de mayo.


Buscando un punto de partida más septentrional que el cabo Hecla, recorrió Peary la costa norte de Ellesmere, advirtiendo floes enormes de 60 m. de espesor, que iban desprendiéndose del litoral. Al rebasar la punta extrema alcanzada por Aldrich, hasta llegar a la vista de la punta norte de Axel-Heiberg, creyó divisar al noroeste una tierra nueva, que llamó Crocker, nombre del nuevo presidente del Peary Artic Club, sucesor del fallecido Jesup. Mas aquella tierra fue una ilusión óptica, como se dan con frecuencia en las zonas polares.


Cuando a los cincuenta y dos años de edad Peary partió una vez más para la conquista del Polo, era maestro en su método y había elaborado un plan a fondo, cuyas secuencias se articulaban entre sí con la exactitud de una partida de ajedrez.


Por otra parte, publicó sin temor alguno, en mayo de 1908, las grandes líneas de su proyecto.


"Tengo el propósito de utilizar el mismo barco, el Roosevelt; partiré de Nueva York a principios de julio; mi rumbo al norte será el mismo... vía estrecho de Davis, bahía de Baffin, canal de Smith; me serviré de idénticos métodos, equipo y provisiones; me acompañará un reducido número de blancos, completado por esquimales, que contrataré, lo mismo que los perros necesarios, en la región de Whalesound, como anteriormente, y pienso llevar mi barco hasta una estación de invernada idéntica o similar en la costa septentrional de la Tierra de Grant, como hice durante el invierno de 1905-1906.


Comenzaré el avance en trineo en febrero, como en 1906, pero quiero modificar la ruta siguiendo primero la costa septentrional de Grant, al oeste, hasta el cabo Columbia...


Segundo: dejando el litoral, marcharemos más al oeste que la otra vez, con objeto de equilibrar la deriva hacia el este de los hielos entre la costa septentrional de Grant y el Polo, costa reconocida en mi última expedición."


Partió el Roosevelt de Nueva York el 6 de julio y se inmovilizó en cabo Sheridan el 5 de septiembre, con 15 minutos de anticipación respecto a su horario de 1905. Se dedicó el otoño a la caza de morsas y de ovinos, al entrenamiento de los equipos, a la fijación de depósitos de víveres y de material en la costa de Grant, hasta el cabo Columbia.


"Los equipos de trineos partieron del Roosevelt entre el 15 y el 22 de febrero, citándose en cabo Columbia; volvieron a partir del cabo Columbia, cruzando el océano Ártico en dirección al Polo. Se cruzó el paralelo 84 el 18 de marzo, el 86 el 23, batiéndose el récord italiano al día siguiente; se franqueó el paralelo 88 el 2 de abril, el 89 el 4, alcanzando el Polo Norte el 6 a las diez de la mañana. Pasé treinta horas en el Polo en compañía de Matt Henson, Ootah, esquimal excelente que llegó conmigo hasta 87º 6' en 1906, entonces récord septentrional, y otros tres esquimales que me acompañaron también en expediciones anteriores. Los seis dejamos los 90º N., tan anhelados, el 7 de abril, para emprender el viaje de regreso y alcanzamos cabo Columbia el 23 de abril."


Cuando el 1 de marzo Peary despertó en su iglú de Crane City, campamento de cabo Columbia, el cielo estaba claro, las estrellas tachonaban la noche polar, pero el viento soplaba excepcionalmente del este y el frío era intensísimo; sin embargo, confiando en la experiencia de los equipos y en la fuerza fresca de los perros, ordenó la partida.


Parte de los trineos eran de modelo esquimal clásico, de una longitud de unos tres metros, otros del "modelo Peary", de unos cuatro metros de largo, por 60 cm. de ancho, construidos en roble, con ligaduras de correas de piel de foca o de morsa; los patines estaban guarnecidos por una lámina de acero de un ancho de cuatro centímetros. Se había distribuido escrupulosamente el cargamento para cincuenta días de viaje. Comenzando por el grado inferior, comprendía: pemmicán para los perros en latas rojas, provisiones para los hombres en latas azules; latas de leche condensada, té, bidones de combustible para calefacción, una piel de buey almizclado y una de foca para dormir, raquetas, un bastón de alpinista para el hielo, un cuchillo para la nieve, calzado de piel de foca, de estilo esquimal, para reponer el usado. El extra de carga lo componían los instrumentos científicos. Para cada hombre, la ración diaria era de una libra de pemmicán, una libra de bizcocho, cuatro onzas de leche, media onza de té, seis onzas de alcohol combustible o de petróleo. Para cada perro: una libra de pemmicán. Disponía Peary de 19 equipos con siete perros cada uno.


El grupo de vanguardia, formado por Marvin, Mac Millan y Goodsell, estaba encargado de abrir camino en dirección al norte, empleando la azada si era preciso.


El profesor Marvin, que desempeñaba las funciones de secretario y ayudante científico, pereció ahogado en una abertura líquida durante el viaje de regreso porque, al parecer, los esquimales no se apresuraron a prestarle auxilio. Goodsell era especialista de pulmón, Mac Millan antiguo futbolista y púgil de Bowdon College, como el propio Peary. Los demás blancos eran Robert Bartlett, capitán del Roosevelt, originario de Terranova, y Borup, antiguo deportista de Yale, único principiante polar del equipo. También pertenecía al estado mayor Matthew Henson, de raza negra, el cual, si carecía de iniciativa, estaba dotado de gran abnegación y había adquirido asimismo conocimiento asombroso de las técnicas polares.


Con Bartlett a la cabeza y uno por uno, después de ser revistados por el jefe de la expedición, los trineos fueron desapareciendo entre la ventisca en dirección norte; el sonido del viento este ahogaba los ruidos. Una hora después de Bartlett, partió a su vez Peary. Ya el primer día fue preciso devolver a tierra dos esquimales enfermos. Marvin y Mac Millan se encargaron de los dos trineos y Peary se sentía optimista. Llevaba seis días de ventaja respecto a su horario de 1906 y, además, realizada la salida desde cabo Columbia, en lugar de cabo Hecla, más al sur, ahorraba dos etapas sobre el hielo, de una jornada cada una.


Al segundo día se batió el récord de Markham, pero se encontró la primera abertura, agua oscura que humeaba entre el hielo. Solamente Bartlett, con tres esquimales y cuatro trineos, consiguió pasar a tiempo. Le siguió Peary al día siguiente, desde el momento en que el hielo recién formado adquirió resistencia. El 4 de marzo hubo cambio de viento, que sopló del oeste, por lo que el termómetro marcaba -9º, temperatura que dio a los hombres la impresión de calor asfixiante. El 5 de marzo, otra abertura, y primera aparición del sol en el sur.


En tanto que comenzaba la espera enervante, se envió a Mac Millan a buscar a cabo Columbia un cargamento que hubo de abandonarse por las malas condiciones del trineo que lo transportaba. Se esperó también el regreso de Marvin y Borup, que habían partido en busca de un suplemento de combustible. Los esquimales comenzaron a mostrarse inquietos.


Volvió a emprenderse la marcha el 11 de marzo, una vez cerrada la abertura. La temperatura fue de -45º el día 12 y de -55º el día 13; por la tarde, mientras se organizaba el campamento al amparo de un montecillo, uno de los esquimales trepó hasta la cima, descubriendo a lo lejos, en dirección sur, una nubecilla, y corrió a comunicar la llegada de perros. Se trataba del esquimal Seeglo, del equipo Borup, precursor de Marvin con el combustible. Al día siguiente Henson partió a la vanguardia con tres esquimales, y luego Goodsell, con otros dos, fue enviado a retaguardia para mejorar la pista. El doctor había alcanzado los 84º 29'. Faltaba por cubrir 5º 31', casi 600 kilómetros.


Borup se retiró también con dos esquimales, el 19 de marzo, a los 85º 20' N., latitud calculada aproximadamente porque no siempre el tiempo permitía las observaciones.


Bartlett se situó entonces a la vanguardia con Henson. siguiéndole Peary con Marvin a una jornada de distancia y, como siempre, el segundo jalón o equipo aprovechaba el trabajo realizado en la pista por el equipo delantero, y dormía en los iglúes construidos por éste.


Al aproximarse a los 86º N., el cielo se hizo negruzco, lo que anunciaba aguas libres. Renacía la pesadilla de 1906, alejada un instante, pero se batió el récord de Nansen, 86º 13'; Marvin anotó 86º 38'; observaba el sol bajo, tumbado sobre el hielo, con el lápiz y el cuaderno en la mano. Se batió a su vez el récord italiano. Sobre esto, Peary llevaba 32 días de ventaja sobre el horario de Cagni y, con un período de tiempo igual, podía beneficiarse de mejor hielo. El 26 de marzo Marvin se retiró también con dos esquimales, un trineo y 17 perros. En cada una de las paradas se dejaban los trineos que ya eran superfluos, en reserva para el regreso. Henson partió a su vez en dirección norte, siguiendo las huellas de Bartlett.


El día 27 franquearon todos en buenas condiciones el paralelo 87, batiendo Peary su propio récord (87º 6'). La comparación con el viaje de 1906 le inspiraba grandes esperanzas.


Bartlett se vio detenido el 28 frente a una nueva abertura, donde le alcanzó Peary. Para no turbar el descanso del capitán, Peary levantó su campamento a cierta distancia. La noche fue agitada porque se abrió una grieta a un pie de distancia del sitio donde descansaban los perros. Pudieron unirse ambos grupos, mas el 29 de marzo fueron apareciendo hora tras hora en el norte, noroeste y nordeste nubes oscurecidas por el reflejo de las aguas libres. Esta vez, Bartlett practicó un sondeo sin hallar fondo.


El día 30 marcó el termómetro -30º; una fuerte brisa soplaba del nordeste, pero la abertura comenzaba a cerrarse. Bartlett partió con la esperanza de alcanzar el paralelo 88, pero el banco de hielo derivaba al sur a consecuencia del viento y una observación mostró 87º 46'; el capitán quedó decepcionado, si bien, en calidad de nativo de Terranova, había batido con mucho el récord británico.


Después, Bartlett desapareció también en dirección al sur. Quedaban los equipos de Peary y Henson, con cuatro trineos y 40 perros, los mejores de los 140 que dejaron el Roosevelt. Los cuatro esquimales restantes eran Ootah, treinta y cuatro años; Egingwah, veintiséis años; Seeglo, veinte años, y Ooqueah, veinticuatro años; el último se había resuelto a partir para el Polo con el fin de obtener la mano de una belleza juvenil de Whale-Sound, cuyo padre, Ikwah, había servido a Peary desde 1891. Las provisiones eran suficientes para cuarenta días, que podían prolongarse eventualmente hasta sesenta matando en momento oportuno los perros fatigados.


El 2 de abril, aproximadamente a la hora 0, Peary partió en vanguardia para comenzar el salto final, mientras los demás quedaban cargando los trineos. El sueño se redujo al mínimo; el hielo era llano y cubierto de nieve endurecida; las aristas de presión, raras; el tiempo satisfactorio. Se caminaba diez horas de un tirón y los perros trotaban e incluso galopaban; la primera etapa redujo en 37 km. los 248 que quedaban por cubrir.


Prosiguió el avance con regularidad los días 3 y 4 de abril. El viento áspero cortaba la cara, los esquimales se quejaban de congelaciones. El 5 de abril se levantó el campamento antes de la medianoche; a partir del paralelo 87 se había entrado en el día ininterrumpido. "El tiempo estaba cubierto y la luz grisácea no daba sombra; el cielo sin color se desvanecía poco a poco en lo oscuro del horizonte; el hielo era de un blanco triste, muy distinto de los campos de hielo deslumbradores bajo el cielo azul, recorridos en los cuatro días anteriores."


En este paisaje gris, avanzaban como autómatas los esquimales.


Después de una ventaja calculada de 15 millas (28 km.); parada, té, comida. Luego otra etapa de 15 millas, es decir, una distancia total de 56 km. recorrida en doce horas.


Se iba acelerando la marcha a medida que se reducía el número de los trineos, porque las detenciones para reparación, que inmovilizaban cada vez una columna, eran menos numerosas.


La última marcha hacia el norte tuvo fin a las diez de la mañana, el 6 de abril de 1909. Posición: 89º 57'. Comida, doble ración a los perros, construcción de iglúes y una breve siesta. Al despertar Peary después de un ligero sueño escribió en su diario: "El Polo, por fin. la recompensa de tres siglos. Mi sueño y mi meta desde hace veinte años. Es mío por fin. Me parece imposible. ¡Da la impresión de algo tan sencillo y banal!" A las seis de la tarde (hora del meridiano del cabo Columbia) todo se hallaba dispuesto para las observaciones de control, pero el cielo permaneció abierto. Entonces, acompañado por dos esquimales, con un trineo y los instrumentos, Peary avanzó algunas millas (1), primero hacia el norte y luego -sin haber cambiado de dirección- ¡hacia el sur! Se despejó el cielo y pudieron efectuarse las observaciones. ¡Se había alcanzado la meta! Nuevas observaciones en el campamento, que fue bautizado con el nombre de Morris Jesup: 89º 55'. Sondeo: casi 3.000 m. sin tocar fondo. Durante este tiempo Peary partió de nuevo en trineo 8 millas hacia adelante, realizando otras observaciones que confirmaron las anteriores.


(1) Una milla marina igual a un minuto de arco terrestre.


No podía el comodoro comer ni dormir, ni permanecer quieto; se paseaba sobre el terreno reflexionando en la singularidad de su posición geográfica: se encontraba al norte del universo, anulados el este, el oeste y el norte; ante él, el cabo Cheliuskin, a la izquierda el estrecho de Bering; a la derecha, Spitzberg.


Se izaron cinco banderas ante un montecillo elevado; Ooqueah sostenía la de la Navy League, Ootah la de la Association Delta-KappaEpsilonn, Henson la que confiara al comodoro su mujer quince años antes, Egingwah la de la libertad y de la Paz del Mundo, Seeglo la de la Cruz Roja. Sobre el montecillo ondeaba la bandera estrellada.


En una botella depositada sobre una arista de presión -¿qué habrá sido de ella?- Peary depositó un breve resumen de su expedición y un documento afirmando la toma de posesión de los lugares en nombre del presidente de los Estados Unidos. Redactó también una tarjeta postal con la dirección de su esposa.


Los expedicionarios trataron luego de entregarse al sueño, pero fue imposible.


-Vamos, Matt, volvamos a casa- exclamó Peary.


La acometida en dirección sur comenzó el 7 de abril a las dieciséis horas. "La gran abertura" estaba helada. Más lejos, Bartlett, a su regreso, habría posiblemente abierto una nueva pista en dirección sur, pero se mantenía el mismo ritmo.


Las etapas fueron de dieciséis horas cada veinticuatro, disminuía el peso de los trineos y el tiempo era claro.


El 23 de abril, a las seis, Peary llegó a Crane City. Estaba cumplida la obra de su vida.


Pero cinco días antes, el 18 de abril, Harry Whitney, deportista yanqui llegado a bordo del Roosevelt para invernar y dedicarse a la caza de morsas con los esquimales, divisó, caminando lentamente a lo largo de la costa en dirección a Etah, tres siluetas con un solo trineo sin perros.


Whitney se presentó.


Uno de los hombres era blanco, el doctor Frederick A. Cook.


Dio a entender que regresaba del Polo.


Fort Conger en un mapa del Parque Nacional de Quittinirpaaq. Fuente: www.wikipedia.org



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Nota 2: Parte de esta documentación ha sido extraida del Tomo IV de la "Historia Universal de las Exploraciones" por gentileza de la Editorial: ESPASA CALPE