El torreón, que ocupa la parte occidental, dominando la entrada de la única puerta. Esta se abre sobre una pieza cuyas paredes están horadadas por doce saeteras, todas orientadas hacia el umbral. Después de ese ultimo sistema de defensa, se entra en un vasto espacio cerrado por unas fortificaciones almenadas sobre las cuales pasa un camino de ronda.
Los muros recalcan exactamente los contornos del espolón y le dan una forma irregular a la construcción. Subsisten algunos vestigios de habitación o deposito en el centro del patio. Se accede a lo que es realmente el castillo por un pequeño sendero situado encima de la entrada principal. A fines del siglo X ya se encuentra mención de Puilarens.