Descendemos unos metros para coger una pista que te conduce al interior de dicho bosque. La bajada es fuerte y al ser muy sombrío, el suelo está lleno de humedad, hojas y ramas que nos pude hacer patinar. No obstante, si vamos avanzando con cuidado, podemos ir disfrutando de la ruta viendo el riachuelo como va descendiendo entre pequeños pozos y cascadas. Seguimos viendo de vez en cuando las marcas rojas y blancas, hasta llegar al cabo de 1,30 h. a una fantástica cascada.