Abandonando el barco a principios de marzo de 1852, Kennedy y Bellot, con otros cinco hombres, todos equipados a estilo esquimal, cruzaron el istmo que se suponía unir Somerset a Boothia, encontrando al oeste un canal muy estrecho, de una milla de ancho y dieciocho de largo, llamado en la actualidad estrecho de Bellot. Caminando luego en dirección oeste exploraron la isla del Príncipe de Gales en su parte norte, tocaron en cabo Walker, primer objetivo de Franklin, y regresaron al barco el 30 de mayo, sin resultado.
Bellot y Kennedy fueron los primeros en adoptar las costumbres esquimales, construyendo iglúes, utilizando el trineo de perros, y se abrigaron con trajes de piel, pero su alimentación, a base de té y pemmicán no pudo impedir que el escorbuto hiciese entre los hombres grandes estragos.
Hubo entre ambos exploradores divergencias corteses, porque Kennedy se atuvo rigurosamente a su misión de búsqueda, negándose al transporte de material científico, que dejó a bordo del Prince-Albert y entre el que se hallaba el horizonte artificial de mercurio, por cuya razón los trazados efectuados al azar carecían de precisión. Sin embargo, Kennedy adquirió tal estima por su segundo que se hallaba dispuesto a partir de nuevo en 1853, pero esta vez a las órdenes de Bellot. Rehusó éste por discreción, declinando también el honor de mandar el Isabelle, que deseaba confiarle lady Franklin.