Los inuit le hablaron a Hall de las reliquias que aún sobrevivían de la empresa minera de Martin Frobisher, en bahía Frobisher. Hall viajó pronto allí para ver esos restos de las exploraciones isabelinas del siglo XVI de primera mano, aprovechando la inestimable ayuda de sus recién encontrados guías inuit: Ebierbing («Joe») y su mujer Tookoolito («Hannah»), que hacia de interprete.4
Después de dos años en la bahía de Frobisher, Hall regresó a los Estados Unidos llevando a Joe y Hannah con él. Hall prácticamente se desentendió de la guerra entre los estados, que se encontraba en su apogeo, y dedicó toda su energía a reunir dinero para su próxima expedición. Fue profesor, y dio conferencias con los esquimales, con sus ropas, casi como una atracción. Trabajó en un libro sobre su primera expedición, Arctic researches and life among the Esquimaux... (Nueva York, 1865, publicado en Londres en 1864 como Life with the Esquimaux).