Carrera hacia el polo
Estando el barco a una latitud de 84° 4′ N y tras dos intentos fallidos, Nansen y Johansen emprendieron su viaje el 14 de marzo de 1895. Nansen calculó un plazo de 50 días para recorrer las 356 millas náuticas (660 km; 410 millas) hasta el polo, lo que suponía una media diaria de siete millas náuticas (13 km; 8 millas). Tras una semana de marcha, una observación con sextante indicó que promediaban nueve millas náuticas (17 km; 10 millas) al día, situándolos por delante de lo previsto. Sin embargo, las irregularidades del terreno dificultaron el avance con esquís y su velocidad disminuyó. También se percataron de que avanzaban contra una deriva hacia el sur, por lo que la distancia recorrida no equivalía necesariamente a la distancia de avance efectivo.
El 3 de abril, Nansen empezó a dudar de que fuera posible alcanzar el polo. Si no aumentaban la velocidad, las provisiones no serían suficientes para llegar al polo y regresar a la Tierra de Francisco José. Anotó en su diario: «Cada vez estoy más convencido de que deberíamos dar media vuelta antes de que sea demasiado tarde». Cuatro días más tarde, tras montar el campamento, observó que el camino por delante era «... un auténtico caos de bloques de hielo que se extendía hasta el horizonte». Nansen registró su posición en 86° 13′ 6″ N —casi tres grados más allá del récord anterior— y decidió dar media vuelta y dirigirse hacia el sur.